La interpretación del territorio en una Reserva de la Biosfera

Las Islas Canarias están conformadas por espacios naturales y culturales con valores únicos que deben transmitirse, a través de la interpretación, a la población residente y también a sus visitantes, para hacerlos partícipes de su conservación.

Interpretación del territorio

Entre estos espacios naturales y culturales destacan la figura de las Reservas de la Biosfera (zonas de ecosistemas terrestres o costeros/marinos, o una combinación de los mismos, reconocidas en el plano internacional como tales en el marco del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la UNESCO) por englobar dentro de ellas diferentes espacios naturales protegidos, espacios de la Red Natura 2000, reservas marinas y bienes de interés cultural (elementos arquitectónicos, etnográficos, etc.).

Por todo ello, la interpretación del territorio en una Reserva de la Biosfera no debe quedarse en una interpretación estática sobre los recursos patrimoniales más destacables, sino que debe ser dinámica para mostrar la gestión diaria de ésta, o las actividades tradicionales de la población local, o las iniciativas de desarrollo sostenible que tengan lugar en ella, o las actividades educativas o de voluntariado ambiental que puedan concertar el interés de grupos específicos de la demanda. De aquí se deduce la importancia que la interpretación se base preferentemente en medios humanos frente a equipamientos estáticos, y que sobre todo se apoye en la población local para propiciar el contacto turista – residente.

Los servicios de interpretación deberán conectar, en la medida de lo posible, todos los servicios turísticos de forma que el turista comprenda que lo que está consumiendo está organizado para contribuir al desarrollo sostenible. Por lo que la visita a una Reserva de la Biosfera no se debe plantear solo para conocer su patrimonio, sino que debe convertirse en una experiencia lúdica con claves para entender el territorio y a sus pobladores y sus modos de vida, que hagan del viaje turístico una experiencia enriquecedora y sensorial.

.El objetivo general de la interpretación es dar a conocer, hacer sentir y valorar un patrimonio natural y cultural para su conservación y protección. Es decir, con la interpretación del patrimonio se pretende:

– Transmitir valores.

– Compartir saberes, experiencias y vivencias.

– Generar alegría, placer, interés, admiración y respeto.

– Promover la reflexión y el pensamiento integrador.

– Ampliar la conciencia y la percepción respecto del mundo natural, las culturas y sus interrelaciones.

– Incentivar el cuidado y la conservación de la naturaleza.

– Promover cambios positivos de comportamiento.

– Propiciar el respeto a las diferencias.

– Fomentar la participación de los visitantes y de los pobladores del lugar.

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En el año 1957, Freeman Tilden, señaló seis principios de todo proceso interpretativo:

1. Cualquier interpretación que de alguna forma no relacione lo que se muestra o describe con algo que se halle en la personalidad o en la experiencia del/de la visitante, será estéril.

2. La información, tal cual, no es interpretación. La interpretación es revelación basada en información, aunque son cosas completamente diferentes. Sin embargo, toda interpretación incluye información.

3. La interpretación es un arte, que combina otras muchas artes, sin importar que los materiales que se presentan sean científicos, históricos o arquitectónicos. Cualquier arte se puede enseñar en cierta forma.

4. El objetivo principal de la interpretación no es la instrucción, sino la provocación.

5. La interpretación debe intentar presentar un todo en lugar de una parte, y debe estar dirigida al ser humano en su conjunto, no a un aspecto concreto.
6. La interpretación dirigida a niños y niñas (digamos, hasta los doce años) no debe ser una dilución de la presentación a las personas adultas, sino que debe seguir un enfoque básicamente diferente. Para obtener el máximo provecho, necesitará un programa específico.
Larry Beck y Ted Cable (2011), sobre la base de los planteamientos de Tilden y sus propias experiencias, plantearon y desarrollaron quince principios para interpretar la naturaleza y la cultura, y les dieron la connotación de dones o regalos, que pueden resumirse así:

1. El Don del Despertar la “Chispa”: para despertar el interés, los y las intérpretes deben conseguir que los contenidos de sus mensajes se relacionen con la vida de quienes visitan esos espacios.

2. El Don de la Revelación: el propósito de la interpretación va más allá de la entrega de información, consiste en revelar una verdad y un significado profundo.

3. El Don de las Historias: toda presentación interpretativa –al igual que una obra de arte– se debería diseñar como una historia que informe, entretenga e ilustre.

4. El Don de la Motivación: el propósito del mensaje interpretativo es inspirar y provocar a la gente para que amplíe sus horizontes.

5. El Don de la Integralidad: la interpretación debería presentar un tema o un planteamiento completo, y debería ir dirigida al individuo como un todo.

6. El Don de los Programas Específicos: la interpretación para niños y niñas, adolescentes y personas de la tercera edad debería aplicar enfoques diferentes.

7. El Don de Personalizar el Pasado: todo lugar tiene su historia. Las y los intérpretes pueden revivir el pasado para hacer que el presente sea más placentero y que el futuro adquiera un mayor significado.

8. El Don de la Iluminación: las nuevas tecnologías pueden revelar el mundo de maneras novedosas y apasionantes. Sin embargo, la incorporación de estas tecnologías a los programas interpretativos debe realizarse con cuidado y precaución.

9. El Don de la Precisión: quienes se dedican a la interpretación deben cuidar la cantidad y calidad de la información a presentar (en cuanto a su selección y precisión). Bien sintetizada y fundamentada en una buena investigación, la interpretación tendrá más poder que un gran discurso.

10. El Don del Profesionalismo: antes de aplicar diseños en interpretación, el/la intérprete debe conocer las técnicas básicas de comunicación. Una interpretación de calidad se fundamenta en las habilidades y los conocimientos de quien la realiza, atributos que se deben poder desarrollar de forma continua.

11. El Don de la Escritura: los textos interpretativos deberían transmitir aquello que a las y los lectores les gustaría conocer, con la autoridad del conocimiento, y la humildad y responsabilidad que ello conlleva.

12. El Don de las Relaciones: un programa interpretativo debe ser capaz de conseguir apoyo –político, financiero, administrativo, voluntariado–, sea cual sea la ayuda necesaria para que el programa prospere.

13. El Don de la Belleza: la interpretación debería estimular las capacidades de la gente e infundir un deseo de sentir la belleza de su alrededor, para elevar el espíritu y propiciar la conservación de aquello que es interpretado.

14. El Don del Disfrute: los y las intérpretes deben ser capaces de promover actividades interpretativas óptimas, a través de programas y servicios bien concebidos y diseñados de forma intencionada.

15. El Don de la Pasión es el ingrediente indispensable para una interpretación poderosa y efectiva; pasión por el rasgo que es interpretado y por aquellos que vienen a inspirarse con él.

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Más información:

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