Toxinas de la Comunicación – Antídoto para CULPABILIZAR

El 10 de febrero publiqué en Sinergia Insular un post, titulado las Toxinas de la Comunicación: el Problema.  En el mismo repasábamos las cuatro toxinas de la comunicación según John Gottman: culpabilizar, ponerse a la defensiva, el desdén y el amurallamiento o blindaje.  Con demasiada frecuencia, se producen estas formas de comunicación en empresas y en el plano personal. Estas formas de comunicación “destruyen” poco a poco las relaciones interpersonales puesto que son un “atentado” contra la confianza que las sustenta.  Dicen que para cada interacción “negativa” entre dos personas, hacen falta 5 interacciones positivas para que la persona afectada pueda superarla y avanzar.

En los próximos posts, iré desgranando cada una de las toxinas y ofreciendo sus antídotos.  Hoy empezaremos con el antídoto para la primera: Culpabilizar.

El Antídoto para CULPABILIZAR: hacer peticiones

En el caso de culpabilizar los antídotos consisten en:

  • La crítica es a la acción, no a la persona – no personalices, no ataques a la persona.  Haz una observación de sus acciones “no deseadas”.
  • Expresar la emoción – es importante que la persona sepa cómo te hace sentir lo que ha hecho.  El objetivo no es que se sienta culpable, sino más bien que tome conciencia de lo que te pasa a ti cuando hace lo que hace.
  • Convertir la queja en una petición – quejarse no sirve de nada.  En vez de quejarte, pídele qué quieres que haga exactamente.  Piensa bien lo que necesitas o quieres.
  • No exigir.  Negociar – Para preservar las relaciones basadas en la confianza y el respeto mutuo, es necesario llegar a acuerdos, aunque lleve un “poquitín” más de tiempo.  Estás invirtiendo en la relación, profesional, laboral o personal. Vale la pena, ¿no? Al fin y al cabo pasas muchas horas con esa persona y tienes que seguir trabajando con ella.

Recordaréis el ejemplo que utilicé en el post anterior del reponedor del supermercado que recibe la crítica de la supervisora.  La supervisora se dirige enfadada en la sección de lácteos y le espeta al reponedor lo siguiente:

“¡¿Qué haces ahora?! Te he dicho mil veces que dejes esto para más tarde. Se supone que tienes que estar en el almacén.  Estoy harta de que me desobedezcas, ¡siempre haces lo que te da la gana!“

En vez de acusarle y gritarle, ella podría haberse llevado al reponedor a un lugar apartado, donde los clientes (yo, por ejemplo), no pudieran oír y abordar la situación de la siguiente forma:

“Pedro, hace 20 minutos te he pedido que fueras al almacén a ordenar las cajas de mercancía que acaban de llegar.  En su lugar, te encuentro aquí reponiendo yogures (critica la acción, no personaliza).  Estoy disgustada (expresa la emoción). ¿Puedes dejar esto e ir al almacén en este momento? Te necesito allí ahora (hace la petición). (esperar a que responda).

En este ejemplo pueden pasar dos cosas: que Pedro diga que sí, o que diga que no.  En el caso de que conteste que “no”, la supervisora puede preguntarle: “¿qué te lo impide?” Es posible que Pedro tenga entonces la oportunidad de explicarse.  Una posible explicación sería:

“María, es que estoy con los yogures porque así puedo hacer espacio en el almacén para colocar la mercancía nueva que acaba de llegar.  Además estos yogures caducan mañana y si no los coloco ahora (son las 20h), se perderán”.

Están empezando a negociar una posible solución donde ambos ganen:

reponedor y supervisora hablan“Entiendo Pedro.  Entonces ¿cuánto tiempo necesitas para esto? Tu turno acaba en media hora y aún hay que colocar las cajas en el almacén.”

“Con 10 minutos acabo. Si te parece bien, antes de que termine mi turno, me comprometo a colocar la mercancía en las estanterías del almacén y a dejar lo que no me dé tiempo para mañana por la mañana nada más llegar. ¿Cómo lo ves?”

“¡Hombre Pedro! Es un poco justo ¿no te parece? En ese caso, si quieres venimos los dos media hora antes y te ayudo. ¿Qué te parece?”

“Uff, ¡media hora! Es que tengo que llevar a los niños al cole. Bueno, quizás puedo dejarlos un poquito antes por esta vez. ¿Qué tal 20  minutos antes de apertura? Como seremos los dos en media hora ya estará terminado.”

“De acuerdo, Pedro, te espero mañana a las 08h40”.

“Gracias María”

Según el Estudio de la Felicidad llevado a cabo por Coca-Cola, el 72,1% de los empleados que afirman ser muy felices dice llevarse bien con su superior.

¿Qué habéis observado en esta conversación?

Yo he cronometrado el tiempo, ya que intuyo que una de vuestras objeciones va a ser el tiempo que se tarda en llegar al acuerdo.  Contando las pausas que pueda haber, el tiempo total es de ¡1 minuto y medio! ¿No os parece que vale la pena invertir este tiempo en “cuidar las relaciones interpersonales” en el trabajo?

¿Qué perdéis? ¿Qué ganáis?

Seguiremos hablando de los otros antídotos.

Como siempre, espero que este post os sea útil.

Miriam Fisas

Coach Profesional Certificada (ICF)

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2 pensamientos en “Toxinas de la Comunicación – Antídoto para CULPABILIZAR

  1. Pingback: Toxinas de la Comunicación – Antídoto de la postura DEFENSIVA | Sinergia Insular

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