La cara humana de la corrupción

Ardua y controvertida tarea la de escribir sobre lo “innombrable”, aquello que todos vemos a diario, sin embargo no parecemos admitir o encajar en nuestras vidas.  Ellos son los corruptos y nosotros somos las víctimas.

Desde que llegué a la isla he notado claramente ese cisma entre políticos y empresarios (las 3 ó 4 familias que ostentan el monopolio de los comercios en la isla), y el pueblo.  Nadie habla de ellos, y cuando lo hacen, curiosamente bajan la voz, como si hubiera micros escondidos bajo la mesa.

Todos parecen tener historias de “con el gobierno hemos topado” y han vivido de primera mano las prácticas “irregulares” de alcaldes, concejales y hasta cuerpos de seguridad (policías): desde permisos o licencias que nunca se otorgan a pesar de haberlas tramitado por cauces normales, proyectos empresariales que se “desestiman” sin explicación alguna, coacciones para que un particular “ceda” una porción de su propiedad, y podría seguir … Y luego participan en las fiestas locales como si nada, te los encuentras en el restaurante cenando con la familia o en la clausura de un acto compartiendo aforo contigo, y todos parecen “quererles”.

Más allá de la evidencia, y sin entrar en rencores ni acritudes, pues es demasiado fácil y fútil, prefiero mirar la situación desde la perspectiva del corrupto.

niña soñadoraMenganita, siempre quiso ser política.  Desde su más tierna infancia ella tenía claro que quería cambiar el mundo.  Había muchas cosas en la época en la que ella nació que no le gustaban y que consideraba injustas: las mujeres no podían ejercer el derecho al voto, la escolarización era gratuita pero de muy baja calidad, los servicios médicos y sanitarios hacían aguas por todas partes.  Ella sentía, desde lo más hondo de sus entrañas, unas ganas desaforadas de cambiar el status quo.  Por eso “se metió a política”.

joven políticaMenganita tuvo la suerte de nacer en una familia acomodada, estudió Ciencias Políticas, y se inició en la carrera política afiliándose al partido más popular de su ciudad, porque creía en su propuesta electoral.  Los primeros años se sucedieron a una velocidad de rayo.  Menganita devoraba con afán las horas del día, concentrándose en todas aquellas tareas que mejoraban las condiciones en las que vivían las gentes.  Ella fue la instigadora de la creación de guarderías gratuitas y de calidad en los pequeños municipios.  También fue la responsable de impulsar la cultura y el arte hasta ganarle a su querida isla el reconocimiento mundial.  Menganita luchó incansablemente para facilitar la creación de empleo, logrando que más del 50% de los desempleados encontraran un trabajo que les satisficiera en menos de 6 meses. Menganita lo hacía todo por y para el pueblo.

A raíz de sus logros, empezaron a “premiarla” con aguinaldos, bonificaciones, y ciertos privilegios como un coche oficial y chófer particular, vuelos en primera clase, vacaciones pagadas para ella y su familia y la posibilidad de “desterrar” sus ganancias a paraísos fiscales, exentos de impuestos.  Cada vez que Menganita aceptaba estos “regalos” notaba como se le encogía el corazón y se le hacía un nudo en el estómago.  Algo no estaba bien.  Pero ella no escuchó estas señales.  Fueron pasando los años y cada vez se esforzaba menos en luchar por el bienestar social.  Ya no hacía falta, se podía permitir un tren de vida de lujo.  Era reconocida y “querida” ahí adonde iba.  Todos la apabullaban y querían estar con ella.  Empezó a hacer favores a sus más allegados: concediéndoles permisos, eliminando ciertos trámites burocráticos, cancelando multas de tráfico.  Allí donde ponía el ojo, ponía el dedo y sus manos mágicas hacían y deshacían a su antojo.

mirarse al espejoLa verdad es que por las mañanas cuando se miraba al espejo, por un lado sentía un cierto orgullo puesto que ya había logrado llegar a segunda de su partido, que entonces gobernaba en la isla.  Pero por otro lado, la atrapaba un fugaz pensamiento de amarga decepción.  Su alma había abandonado sus principios y se sentía vacía por dentro y fea por fuera.  Embaucada por ese pensamiento fugaz, quitaba la mirada del espejo y salía precipitadamente de casa.  Tenía muchas cosas importantes que hacer.

En el estrés de su carrera al Cabildo, una mañana atropelló a un anciano.

¡No le he visto! ¡Se ha metido enfrente del coche, en cuanto me ha visto! ¡Lo ha hecho adrede para cobrar la pensión de invalidez y así tener unos ingresos! Seguro que … Pero, un momento, ¿qué estoy diciendo? A ver, Menganita, frena … ¿Qué te pasa? Estás asustada … Tranquila.  Déjate de gilipolleces y presta atención al anciano … 

En estas que Menganita de repente salió de la hipnosis permanente en la que se había metido hace unos años.  Empezó a darse cuenta de la persona en la que se había convertido: una persona que violaba sus propios valores desde que empezó a aceptar “pagos extras” como política. Sintió que se estaba traicionando a sí misma, y a las acciones nobles que una vez emprendió.  De repente Menganita se dio cuenta, al mirar a los ojos pálidos y tristes del anciano, que su vida se había convertido en un engaño a sí misma, una traición a la parte más noble de su esencia.  Menganita dejó de existir hacía mucho tiempo y fue reemplazada por el ogro de la avaricia, la manipulación y la tergiversación, en un intento de “maquillar” sus necios actos y maquiavélicas decisiones.

De un salto, su corazón decidió romper con todo ello y aceptar el desafío de “limpiar y sanear” las cuentas de su propio ser. De salir de su propia cárcel y volar libre.

romper a volar palomaLo primero que hizo fue rechazar de pleno, con amabilidad y cordura, los sobres que había estado recibiendo.  Pronto iban a haber elecciones y ella sabía que ganaría.  Los sondeos así lo indicaban.  Se juró a sí misma que tomaría medidas para castigar las conductas corruptas de su gabinete y entre otras cosas, vincularía el sueldo de los políticos a los resultados que obtuvieran: a los logros.

¿Qué otras medidas tomarías tú para reducir el nivel de corrupción en la isla?

Ah, y una segunda pregunta: ¿Creéis que la corrupción es territorio exclusivo de los políticos?

Miriam Fisas

La Coach de Lanzarote

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