Juan, el Misterio del Pescador de Sueños

¿Amor u obsesión?

¿Por qué será que nos atraen los hombres misteriosos? ¿Acaso pensamos que las palabras no dichas encierran secretos que debemos desvelar? ¿Para qué? ¿Para satisfacer nuestra curiosidad? ¿Para tenerlo todo controlado? ¿Para asegurarnos la supervivencia?

uli1El amor de verdad acepta sin miramientos, de corazón. Si no quieres contarme nada de tu pasado, está bien. Yo te amo a ti, a quien eres hoy.  Tu pasado, sea cual sea, no cambiará lo que yo siento por ti.

Si Juan le hubiera contado a Dora su pasado, ¿ella hubiera seguido enamorada de él?   Yo no puedo contestar a esa pregunta.  Pero sí es cierto que en muchos casos nos sentimos atraídos por aquello que no sabemos.  Nos obcecamos hasta dar con las respuestas.  Mientras nos imaginamos mil posibilidades: tiene una doble vida, trabajó en asuntos turbios, debe un montón de pasta y le persiguen … El no saber nos atrapa.  No cejamos en nuestro empeño hasta conocer las respuestas.  Sentimos la urgencia de llenar un vacío (de información en este caso).  Saber nos da seguridad.  Necesitamos saber a qué atenernos, necesitamos controlarlo todo, casi de forma obsesiva.

“Haces muchas preguntas y tú nunca respondes a nada ¿Tanto te cuesta hacerlo?

¿Es una costumbre o simplemente te escondes de mí?”

“Sólo responde el que le gusta hablar de si mismo”

¿Qué mantenía a Dora “enganchada” a Juan? ¿El amor verdadero e incondicional o el querer desvelar su pasado? ¿Y Juan? ¿Acaso Juan no se daba cuenta que Dora sufría cada vez que él le ocultaba datos de su pasado? ¿Quería Juan que Dora sufriera?

“Me da igual lo que escondas, sólo quiero que confíes en mí”

“Quiero formar parte de tu vida, no de tus sueños”

El siguiente relato podría explicar lo que hay en la mente del “hombre misterioso”:

Ah pequeña has caído en mis redes … He conseguido atraparte, ahora sé que no vas a dejarme, a lo mejor vas a querer escurrirte, cual pez atrapado en las redes de un pescador de sueños.  Sientes tanta curiosidad por lo oculto que no puedes respirar.  Cuanto más me pidas que te hable de mi pasado, que te cuente de dónde soy, quién me educó, con quién mantuve una relación o en qué trabajé, más poderoso me sentiré. Tu curiosidad te supera a la vez que alimenta mi ego

ULI2Cada vez que preguntes, te lanzaré una sonrisa burlona y tierna que te confundirá, que te exasperará y que hará que quieras saber más, que insistas y eso te mantendrá a mi lado, encadenada a una relación peligrosa, en la que tú vas a ser vulnerable.

Conocer mi pasado te mataría igual que te está matando no conocerlo.  Me amas inequívocamente, te abandonas a ti misma por mí, pierdes de vista a los que siempre te han querido: a tu madre, a tus amigos … Vienes a verme a hurtadillas porque ellos intuyen lo que tú ni siquiera puedes sospechar.  Ellos creen que juego contigo y lanzan truenos y rayos sobre tu cabeza y tú les rehuyes  no quieres escucharles.   Ya no eres dueña de tus actos ni de tus pensamientos. Sin embargo yo no puedo vivir sin ti.

Sé que tu cárcel es mi cárcel. Estamos atrapados en la ingravidez de la pasión, flotando en un mundo imaginario, que nada tiene que ver con las idas y venidas de las gentes corrientes.

En realidad no sé quién soy, soy un desconocido para mí también.  Necesito sentirte cerca porque mi vida sin ti está vacía. Quiero que la llenes con tus payasadas encantadoras. Eres mi oxígeno, mi vida. Me gusta que estés pendiente de mí, y por eso no contesto al teléfono, hago promesas que no voy a cumplir, te digo un “ya veremos” que te mantiene en vilo, pendiente, prestándome atención.  Es inevitable, no vas a poder zafarte nunca. Tu razón se ha dormido, tu corazón se ahoga y suspira resignado, tus entrañas claman misericordia.  No puedes escapar.

El día que te acabe de matar, ese día muero yo.

El dicho “hay amores que matan” no carece de significado.  Algunas relaciones sentimentales se fundamentan en un estado de “intriga y suspense” que las mantiene vivas.  En el momento en que se desvelan los secretos, en que se sabe todo, la llama se apaga.  Entonces lo que las unía era el misterio. ¿Es eso una base sólida para una relación de amor verdadero?

Aceptación vs Resignación

En coaching decimos que la resignación es la aceptación postergada.  Cuando uno se resigna a algo o alguien, en realidad no lo está aceptando, solo lo está aplazando para más adelante.  Aceptar es dar por válido lo que hay: No me cuentas tu pasado y estoy en paz con ello. Resignarse es decirse a uno mismo: vale lo acepto, pero en el fondo seguir esperando (en silencio) que eso cambie.

Sabrás que has aceptado algo/alguien, cuando ya no vuelvas a hablar de ello.  Sabrás que estás resignado con algo/alguien, cuando sigas sacando el tema y desahogándote con amigos o contigo mismo (pensando en ello).

Aceptar del todo, sin volver atrás, te permite seguir adelante con tu vida y vivirla plenamente, en paz, con una sonrisa.  Resignarse no.  Con la resignación, a la primera de cambio, sin querer, volverás a sacar el tema, a quejarte.  Y no podrás avanzar, estarás atrapado en una “sala de espera”: esperando a que algo/alguien cambie.  Y esto te consumirá, no te permitirá ser feliz y mucho menos ser tú mismo.

ULI4Opciones para los “enamoradizos”

Si te tropiezas con un hombre o mujer que te oculta algo y te mantiene en vilo, tienes tres opciones:

  1. Aceptarlo y disfrutar de una relación maravillosa, trepidante y apasionante sin volver a sacar el tema nunca más.
  2. Resignarte a no saberlo nunca, y embarcarte en un amor que se tambaleará cada vez que te asalte el gusanillo de la curiosidad: ¿pero por qué nunca me hablas … me cuentas …?
  3. Salir corriendo y a otra cosa mariposa.

¿Se te ocurren otras opciones?

Miriam Fisas

Coach Profesional Certificada ICF

Fotografías: Ismael Martín Perdomo

Modelos: Ulises de León y Sara Hernández Eklund

Fragmentos de la novela La sirena de Famara www.lasirenadefamara.com

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2 pensamientos en “Juan, el Misterio del Pescador de Sueños

  1. Juan le ofrece a Dora lo que ella busca: lo desconocido.
    Dora está huyendo de la rutina, necesita el misterio para seguir enamorada de él, y Juan lo sabe. Juan tiene miedo de formar parte de lo habitual, no confía en sí mismo, y opta por el camino más fácil jugar con lo que sólo él conoce: su pasado.

    • Gracias Lola por tu comentario, que comparto. Es quizás un juego de equilibrio en el que las necesidades de la pareja se compensan. Todo va bien hasta que “ya no me das lo que necesito, o ya no te doy lo que necesitas”. En mi opinión se trata de plantear la pareja como un espacio de crecimiento personal, sin esperar que nuestras necesidades sean satisfechas por el acompañante. Un abrazo, Miriam.

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